03 marzo 2010

Sin confesarlo Todo


La primera vez siempre será la primera...
Era muy joven y pequeña, y por lo tanto, muy ingenua... Yo no tenía planeado ir aquel lugar, la verdad es que me mintieron y llegué engañada hasta ahí. Y bueno, ¿Qué podía hacer? Ya estaba ahí y además iba acompañada, ¿Qué cosa grave podía pasar?
Entramos al establecimiento, en un principio no me sentí tan extraña, iba acompañada por una persona de mi absoluta confianza, el servicio ahí era totalmente personalizado. Había mucha gente, en su mayoría bien vestidos y con imagen presentable, hombres y mujeres, en realidad no había distinción ni discriminación a causa de raza o sexo, eso sí, a quien no paga no le dan el servicio. Observé que había varios cuartos, cada cual con una cama, de eso me di cuenta al asomarme por una de las puertas de donde salió uno de los clientes, dentro de cada cuarto podía encontrarse una persona: fuese hombre o mujer, en otros cuartos pude notar que había dos personas, a veces se requiere de ayuda, pensé.
La gente que ha ido otras veces se siente relajada, supongo, ellos saben perfectamente a lo que van, ahora yo también lo sé, pero en aquel momento yo estaba confundida, nerviosa y quería salir corriendo, pero bueno, yo no lo planeé.
Volteaba a ver a la gente, realizaban diferentes actividades, sentados o parados, y uno hasta rodando por el suelo, jajaja! Poco me faltó para acompañarlo de la ansiedad que tenía, pero supuse que le daría pena ajena a mi compañía y mejor decidí esperar, ¿A qué? No sé.
Desesperada de la espera y de ver tanta gente salir y entrar, y de escuchar como gritaban otros dentro de cada apartado, me daban ganas de asomarme por alguna ventana, mejor me abstuve, digo a fin de cuentas era ingenua pero no pendeja, ya más o menos sabía a que le tiraba y que ocurriría más tarde.
Comencé a ver patrones poblacionales, yo era joven y era mi primera vez, así que supuse por fin a cual de todos los cuartos entraría yo, me acerqué de tal modo que cuando una persona entrara o saliera, pudiese ver el interior, y de esa manera, a la persona con quien estaría compartiendo alrededor de 40 ó 60 minutos, esto varía ya que uno paga por lo que quiere que le hagan, yo con mi nula experiencia en el campo, dejé que mi persona de confianza se encargara de arreglarlo, a fin de cuentas, fue su plan asistir y no el mío, ahora voy sola y por gusto!
Aproveché la primera oportunidad, y logré observar... OMFG! He was Gorgeous, me enamoré, pero obviamente no era mi tipo, éramos de MUNDOS MUY DISTINTOS, además en mi casa jamás lo hubieran aceptado, y después de todo, no importa como se haya portado conmigo, por algo recibe dinero y hace solamente su trabajo, servicio que la verdad no me sale nada barato. Pero bueno, yo prefiero pagar más en lugar de conseguirme un wey asqueroso y que además nisiquiera sabe hacerlo bien, pero no me desvío, se trata de la primera vez, y no de como se me fue haciendo costumbre, jejeje!
Entraban y entraban, y él no se cansaba. Por fin me tocaba a mí!!! Yo quería que entrara mi compañía conmigo, pero él dijo que preferiría que yo me acostumbrara a él, me relajara y que todo iba a salir bien cool. Tuve miedo, era mi primera vez en ese lugar!
Supongo que tienen un protocolo, el wey me preguntó mi nombre, me habló bonito un ratito y luego me dijo que me acostara en la cama, yo obedecí, sin importar que yo era quien estaba pagando, y confié en que él sabía lo que iba a hacerme! Ya acostada me relaje... Él me observaba y yo no sabía a que hora iba a comenzar, vaya que me tomó de sorpresa, pronto dejó de hablar, se colocó su protección de latex y comenzo a abrirme mi cavidad mucosa, bien exótico el cotorreo, en un principio me untó cositas con olor/sabor a cereza y me pidió que me relajara y cerrara los ojos, y así fue como empezó a juguetear dentro de mí, supuse que quería que me relajara y le tomara confianza, después empezó la cosa buena, abrí los ojos y pude ver como sostenía una cosa alargada y gigante, no pensé que me la fuera a introducir, pero obvio pensé mal, yo empezaba a secretar mucosa mientras el introducía el armamento vibratorio en mi cavidad, una sensación muy rara, no estaba acostumbrada a ello, paraba para encargarse de limpiar mis abundantes secreciones y continuaba con el objeto vibrador con puntas removibles y giratorias (sí, yo también me sorprendí), me preguntaba si estaba cómoda o qué si me dolía, pero con lo que me estaba haciendo, sólo pude responder con algunos sonidos, y jamás se me ocurrió pararme de la cama o quejarme de lo que me hacía... No recuerdo muy bien lo que sucedió después, la verdad es que opté por cerrar los ojos y no preocuparme por lo que fuese a hacer conmigo.
Se terminó... yo me paré de la cama y mi compañía regresó, yo estaba anestesiada y no pude hablar... Salimos juntas del cuarto. ¿Cuánto le debemos al dentista mija? me preguntó!
Ella baila sola

5 comentarios:

Anónimo dijo...

no no me lo esperaba =|

at. miguel pr

Sofi dijo...

Medio predecible.

Anónimo dijo...

Me estropeas la vista cada vez que tengo que leerte, y no por no dejar espacios entre cada párrafo, sino porque cada vez me gusta mas lo que leo.

Un abrazo, Hank

Un tipo dijo...

Ummh no dejó caaer el final así nomás
Pero fue inesperadillo
(sobre todo si tomo en cuenta su historial en este blog XD)


Saludos !

jules dijo...

JAJAJA, YA DESDE A MEDIADOS NOTABA ALGO EXTRAÑO PERO NO PUDE DEJAR DE LEER HASTA QUE LLEGUE AL FINAL