Ya estoy en otro país. Muuuuy lejano a México, y por supuesto que también bastante diferente. Llegué a uno de esos países con una cultura bastante alcohólica. Todo lo hacen con cerveza y puedes tomar a la hora que quieras y por supuesto en donde quieras (yo sé, en México también, la cuestión es que aquí sí es legal, jajaja).
A veces uno escucha comentarios acerca de otras culturas, a veces tratan tanto de describir a gente de otros países y les ponemos adjetivos. La verdad es que no somos tan diferentes unos de otros, tal vez nuestro físico lo es, pero finalmente somos personas que nos divertimos de maneras similares y que una vez que el alcohol entra en el organismo, simplemente te olvidas de cualquier diferencia o barrera que pudiste haber puesto en el principio.
No cabe duda, como lo dijo Benjamin Franklin: "La cerveza es una prueba fehaciente de que Dios nos ama y quiere que seamos felices" y como diría yo: "La cerveza es una prueba fehaciente de que Dios también ama a los feos y quiere que tengan la misma oportunidad de tener sexo".
Cri-Cri

1 comentario:
Una oportunidad de filosofar también, según leo, jajajaja.
Me encantó.
¡Suerte allá!
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