Muchas horas antes de la hora fijada, yo ya había recurrido a todas las alternativas de outfits, y es cierto, niñas: If you're going to dress up, dress up to kill!
Dos horas antes de vernos me marcó.
ÉL: Hola, ¿Qué tal?
YO: Hola...
ÉL: ¿Estás lista?
YO: Claro, ya sé exactamente lo que me voy a poner. ¿Para qué?
ÉL: Nos vamos a ver hoy, ¿no?
YO: Por supuesto que nos vamos a ver. Aaaah, sí, eso... Sí.
ÉL: ¿Pues qué crees?
YO: Si me dices que no, neta neta te golpeo. ¿Qué?
ÉL: Pues que decidí irme hasta mañana. Tengo una audición, en dos días, pero supongo que si me voy mañana y duermo todo el día estaré listo. Así que nos podemos ver más tarde.
YO: Wow, qué emoción. Es el destino dándote cachetadas, ya ves.
ÉL: Jajaja, sí, puede ser eso. Supongo que podemos vernos entonces en el Café que está enfrente del Café Aresso, ¿A las 7?
YO: El Café de enfrente del Café Aresso, Ok. A las 7 nos vemos entonces.
ÉL: Nos vemos más tarde entonces.
YO: Sí, no sabes lo emocionada que estoy. Ok, bye.
Kamila se vistió, se arregló y se alistó con mucho tiempo de anticipación, todo sería perfecto. Salió de su casa mucho antes y estacionó el coche unas cuadras apartadas del café, esperando adentro hasta que se dieran las 7. Bajó de su coche entonces, y caminó lentamente para llegar a las 7:04 a su destino.
Llegó, se asomó adentro, vio para afuera, y se percató que él no estaba ahí, así que se sentó en una mesa de afuera y esperó. Llegó el mesero y le preguntó que si qué se le ofrecía, ella respondió que estaba esperando a alguien. Pasó un cuarto de hora y él no estaba apareciendo. A las 7:30 decidió entrar para dar una segunda verificación de que no estuviera adentro, pero él no estaba. Él no llegaba.
"Ojalá se haya muerto, porque si el muy imbécil me dejó plantada..." pensó Kamila. Y a las 7:40 decidió acercarse al mostrador a pedir un café: "Yo vine por un café y no me voy a ir sin tomarme un puto café" volvió a pensar, hablando con ella misma en su cabeza: "Ya sé pendejo, ya sé que me ves con cara de lástima porque hace rato te dije que esperaba a alguien, y ya te diste cuenta que me plantaron."
Eran ya las 8, y Kamila estaba sentada a mitad de su café, pretendió no importarle, "la gente también viene sola a los cafés" se convenció ella misma. Trataba de pensar en como reclamarle, o qué hacer al respecto, y pensó que era mucho mejor no decir nada, "Ay, teníamos una cita en un café, ppfff, ni me acordaba..." esa era la mejor frase, decía todo lo que quería "tú no me importas". Por supuesto que Kamila tenía su corazón roto en mil pedacitos. "Hijo de toda su reputísima madre, neta, ojalá que estés muerto o en el pinche hospital, porque es el único puto pretexto por el cual te podría perdonar de dejarme aquí, esperándote como imbécil..."
Cada sorbo de café, le sabía a rabia, a venganza, pero al mismo tiempo le sabía a tristeza, a dolor, a pena... Ella se enamoró de él, y pensó que él de cierta manera le correspondía, pero había destruido todos sus sueños, todas sus ilusiones, todos los momentos que en su imaginación lo había besado con el outfit que había elegido esa noche, todo se fue al caño, y cuando eso sucede, te sientes destrozada, y miles de cosas pueden pasar por tu cabeza: ¿Acaso no seré lo suficientemente bonita?, ¿Qué tengo de malo?, ¿Alguna vez te hice o le hice algo a alguien que querías y estás cobrando venganza?
Dejar plantada a una chica es de las cosas más horrorosas que una mujer puede experimentar, esas son cosas de Satanás y no se hacen NUNCA.
Y seguía pensando: ¿Por qué ni siquiera me llamaste para cancelar?, ¿Por qué no me estás llamando ahora para pedirme perdón por siempre?, ¿Por qué ni siquiera me diste una oportunidad de conocerte y luego pudiste haber decidido que no era yo?, eres un hijo de puta.
8:30... Ni su presencia, ni una llamada...
Las coincidencias son muy extrañas, y resulta raro que en esa pequeña ciudad, haya resultado así...
(Continuará...)

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