Yo
recuerdo la adolescencia, esa peculiar edad, o bien periodo de edad (dicho más
ciertamente) en el que la frecuencia con la que una llegase a tener algo qué
ver con algún individuo del sexo opuesto, no era tan regular, y por supuesto
tan disfrutable como ahora (probablemente éste párrafo también pudiese ser
escrito 10 años en el futuro, de nuevo por mí y cambiado la palabra adolescencia por 20's). Como sea, en la adolescencia
yo no fui niña precoz que tuviese sexo, pero como toda niña adolescente una
tenía sus amiguitos, cada una a su muy manera y cada una en intensidades
diferentes… Toda esta historia es solamente para explicar de qué modo mi vagina y pubis fue evolucionando.
En
un principio no importa el vello, la verdad es que llega a ser indiferente, a
fin de cuentas, un niño adolescente lo único que quiere es chocha, las
condiciones en realidad no importan mucho, además el sexo oral ni siquiera estaba en mi vocabulario, lo único que importa es meter mano.
Después
fui creciendo y me di cuenta de que el pelo estorba, pero como todavía no
confiaba en eso de la cera y otros métodos dolorosos, opté por ser yo misma mi propia
estilista.
Un
tiempo más tarde, me animé a usar la cera, así que fui a un lugar destinado a quitar vello de zonas erógenas. Entonces pensé que pelona se vería rara y mejor opté por ponerle diseños con cera,
las chinitas son muy buenas para esto del arte en el pubis.
Y
cabe recalcar que él jamás se dio cuenta, o tal vez no creía que realmente
pueda existir gente como yo, jah! Pero no importa, todos tenemos nuestras etapas, la
diferencia es que yo sí las acepto, así que bueno… El tiempo pasó y pues me di cuenta que el vello neta neta no está chido, así que decidí deshacerme de él, pero lo
dudaba, aún no podía explicarme porque no podía deshacerme enteramente de él. Tal vez porque me sentía muy enferma viendo a mi amiga pelona y asociarla con alguna amiga mucho menor.
Luego,
como cualquier otro día, yo me veía en el espejo mientras estaba desnuda (hey, todos lo hacemos, por lo menos accidentalmente) y no
pasó diferente esta vez, solamente que la zona atrajo mi atención y pensé lo
raro que se veía mi pubis, algo no estaba bien, así que empecé a buscar
respuestas y se me ocurrió ver porno sesentero, como mi duda no se resolvió
tuve que pasar al porno setentero, y finalmente acudir al ochentero, y en ese
momento se me ocurrió la brillante idea de reproducir su corte (mis dudas
sexuales se resolvían viendo porno de estas tres décadas). La verdad es que
recibí muy buenas críticas, aunque no es que antes se hayan quejado.
Esta es la mejor opción para quienes presentan variedades de pilus fetiches, o bueno, qué más uno
puede decir, te da la placentera sorpresa de un monte de venus que se ve muy femenino (genial para fotos y pintura), además de ofrecer, sin ningún costo agregado, que el status de mi clítoris pasara a ser fácilmente comible.
Pero
bueno, yo ya pasé por la temporada del homemade porno y ya le di suficientes photo shoots, y déjenme decir que ese fue un muy buen look. Aparte para fetiches cuando me los pidan, no tengo nada en contra de ellos, todo lo contrario, hay que fomentarlos y consentirlos, yo estoy abierta a las nuevas ideas y atenta a
las nuevas tendencias. pero ahora a mis 24 años, he decidido deshacerme de
todos los prejuicios y he optado por el lema: “Menos es más”.
Ah!
Disculpen, subí la propaganda de mi campaña “Por una chocha feliz”. Como sea, tener una chocha pelona es lo mejor que he experimentado, no hay que preocuparse ni perder tiempo dejando vello bien estilizado, ofrece higiene y confort en todas las chocha-actividades, háblese desde la menstruación (que no por ser una cuestión infausta se dejará de hablar de ella) hasta el sexo en sus diferentes presentaciones.
My Morning Jacket






No hay comentarios:
Publicar un comentario