30 junio 2010

One


Al final de todo, NOSOTROS MISMOS somos lo único que tenemos, toda la gente se va, te abandona, muere... Y finalmente, nos quedamos con nuestro Yo.
Nosotros somos los únicos capaces de elegir en nuestra propia vida, a veces nos traicionamos, nos engañamos y nos burlamos de nosotros mismos, muchas veces sin ni siquiera saberlo, pues programamos a nuestro Yo para el engaño.
Desde decir que haremos algo y no lo hacemos, hasta creer que somos alguien que no somos, desde prometer cosas que no cumpliremos, hasta caer en nuestras propias mentiras o hacernos ver más ocupados de lo que realmente estamos. Así somos, presas fáciles de la burla.
Es un grave error tomar decisiones pensando en otros, y más en otros que no sabes cuanto tiempo estarán contigo, las decisiones deben tener un carácter egoísta, sobre todo porque las decisiones afectan, hieren, o simplemente cambian el rumbo de las cosas y nosotros mismos somos los que hemos de enfrentar ese cambio, con o sin ayuda de los demás.
Mofarnos de nosotros mismos es una estupidez, somos los más fáciles de engañar, pero de la misma manera somos los más fáciles de dominar, y todo se encuentra en el UNO. Podemos obedecer a la estupidez o seguir a la inteligencia.
Dicen, que cometer errores es cosa de humanos, y probablemente sea por lo mismo, ya que fácilmente desviamos nuestro Yo a la traición. ¿Apostarle a los demás y no a nosotros mismos? We must be insane.
Lo peor aún, es que muchas veces sabemos o creemos estar equivocados pero no le hacemos caso a nuestro instinto, a nuestro Yo, a ese que pocas veces se equivoca, el que silenciosamente te da una señal de duda, extrañamiento o cuestionamiento de las situaciones, lo pasamos inadvertido hasta que finalmente decimos "Ya me lo sospechaba". Al contrario, cuando nos estamos equivocando y un tercero nos lo dice, entonces sí caemos en cuenta del error.
El problema con esto, es que existen muchas personas que sí quieren ayudarnos y también muchas otras que sólo esperan perjudicarnos, y esto, es totalmente normal, a mí me encanta ser de las personas que se ponen a chingar por ejemplo, y entonces le hacemos caso a personas incorrectas, a personas que no deberíamos.
Es muy fácil manipular a la gente, precisamente porque su Yo es demasiado vulnerable, demasiado joven, inmaduro o inseguro. Jugar con el Yo de los demás, es divertido, hacerles creer cosas que quieres que crean, hacerles pensar cosas que no son, o hacerlos reaccionar del modo en el que deseas, todo se puede mientras tengas astucia para dominar el Yo ajeno.
¡Cuidado! Recuerda que cuando la carrera se termina, cada cual se queda con su Yo.
Apocalyptica

2 comentarios:

Un tipo dijo...

Penúltimo párrafo: igual yo. XD

Pero creeo mucho en mí. No me gusta que me digan qué significa algo ni qué hacer :|



Saludos !

Anónimo dijo...

del unico que me cuido es de mi mismo.
adrian