Cuando yo era más chica, muchas veces me hicieron pendeja. Y así se aprende a dejar de ser pendeja, al menos así aprendí yo. Pero en la vida siempre llega alguien menos pendejo que tú, así que vale madre que tan pendejo hayas dejado de ser ya, porque de nuevo, vuelve a llegar alguien quien te vuelve a hacer pendejo.
Zoé
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