No cabe duda que la tecnología te vuelve idiota, dependiente e inútil, y yo sin ella, me siento indefensa y desprotegida. Ya alguna vez me había quedado sin computadora por 6 meses, la peor tortura a la que me pudieron haber sometido, y peor aún es tener computadora sin internet, totally useless. Fue justo lo que me pasó esta última semana, ¿En qué se supone que emplee mi ocio? La televisión no es tan excitante como la computadora (con internet): Checar updates, escribir en el blog, stalkear gente en facebook, seguir los twitts más divertidos, leer de lo que se te ocurra, hablar por skype con esa persona especial que está lejos, hacer planes por medio de messenger, investigar, indagar... El internet trae todo consigo, acepto abierta y públicamente mi adicción hacia ella o él (la verdad es que internet es una palabra ambigua, así que podemos ponerle artículo femenino o masculino indistintamente).
Así que estos últimos días tuve que ingeniarme una nueva vida sin internet: Salir a pasear, escribir en mi diario que ya tenía tan olvidado, darle gracias a la imprenta y el cable, visitar starbucks para poder hacer uso de internet (y poder cumplir con mi trabajo), usar el teléfono y el celular, pintar... Básicamente ser más normal. ¿Pero qué sería de una vida sin tecnología, sin mensajería instantánea, correo electrónico, espacios sociales en línea y wikipedia?
El problema se basa en que sin sexo vivíamos totalmente a gusto, normales y sin complicaciones, después de que lo pusiste en práctica, ya no pudiste dejarlo. Lo mismo pasa con la tecnología, incluso causa placer de la misma manera (bueno, no de la misma, pero causa alguna clase de placer).
Qué miedo da, la manera tan acelerada en la que nos invaden más aparatos, más programas, más servicios de punta, disque para hacer nuestras vidas más fáciles. Cada día veo con más frecuencia, niños en lugares públicos usando iPods, embobados con juegos de video y embrutecidos con sus Blackberry, y lo peor: Padres que permiten estas actitudes de rezago y enclaustramiento social por parte de sus hijos. ¿Qué tendremos en el futuro? Jóvenes que fueron educados por ordenadores sin ninguna clase de asesoría parental, porque más que tener herramientas con información de calidad, el vulgo se encarga de acceder a pura estupidez.
Dentro de algunos años más habremos creado la abominable y temible GENERACIÓN DE IDIOTAS.
Jack Johnson
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