Cuando uno ha estado al borde del precipicio tantas veces (principalmente por pinche dañado), no muchas cosas te sorprenden después, más bien me refiero a que no mucha gente te sorprende, ahora sí que puedes creer cualquier costumbre, práctica o acto de las personas... Así que bueno, esta es la historia de cuando me di cuenta del salvajismo que llevo por dentro y entonces hice la conclusión de que tenía un problema, un problema serio de actitud y de psicosis ¬¬
La raíz de todos los problemas, seguro es negativa porque es totalmente irreal (Jah, un chiste matemático, right there, no espero que todos los entiendan como sea ¬¬) Y pensarás, ¿Cuál es el punto de tu frase? Y yo te contesto Shut up, it just came to my mind so I wanted to make the fucking pun, any problem?!
Y bueno, la verdad es que tal vez no sé cuál sea la raíz de todos los problemas, pero sé que mis problemas empezaron por culpa de los hombres, malditas bestias del infierno, no offense.
Era muy joven, pero a pesar de mi edad y de mis poca experiencia tratando al sexo masculino en aquellas épocas, nunca fui pendeja, yo me daba cuenta de todo, y creo que ya he mencionado que soy un detector de mentiras.
Yo tenía una relación muy hermosa y agradable con un niño muy guapo, chistoso y popular (ya sabes cuando solamente te importaban esas cualidades) claro que yo tenía como 15 y él tenía 19, y bueno, ya he mencionado también que mi vida rebelde empezó a temprana edad, así que para cuando yo llegué a los 15, ya tenía como sea mi callito de niña mala (en la pubertad siempre me creí niña mala, pero la verdad estaba medio dañada).
Un día, a mi joven mente se le ocurrió darle una sorpresa a mi en aquel entonces adorable novio, why not? Soy tan linda y adorable que me va a amar por siempre, eso era lo que yo estúpidamente pensaba. Para todo esto, yo conocí al bato porque mi mejor amigo de la escuela era su vecino.
Así que allá voy yo, llego a la cuadra y mi mejor amigo, que by the way es beisbolista, estaba afuera.
AMIGO: ¿Qué haces aquí Kam?
YO: Vengo a visitar a mi novio sorpresivamente.
AMIGO: Mmmm... No está.
YO: ¿En serio? ¿Cómo sabes?
AMIGO: Lo vi salir.
YO: Pero su carro está afuera...
AMIGO: Con su papá...
YO: Oh, ok... Bueno.
Cuando entonces se abre la puerta de su casa y sale agarrado de la mano de una mujer, WHAT??!! Sí, esa fue mi reacción, pero el tipo no se estaba percatando de que yo estaba ahí.
YO: ¿A si que salió con su papá?
Claro que mi "mejor amigo" se quedó callado... Era su cómplice, como no saberlo, las amistades entre las mujeres y los hombres no existen (a menos que uno de los dos sea gay), bien lo dijo Harry Burns: "men and women can't be friends because the sex part always gets in the way" (Y claro aaaaaños después terminé tirándome al beisbolista, pero ésa es otra historia).
YO: Hijo de puta, ¿Por qué no me dijiste?
AMIGO: Los dos son mis amigos.
YO: Hijo de puta...
Así que me voy acercando sigilosamente hacia mi novio y su... ¿Otra novia? ¿O sólo otra? Y recuerdo con qué cara de "I'm so fucked" me volteó a ver...
NOVIO: ¡Kam!
YO: ¡Eres un hijo de puta!
TIPA: ¿Qué está pasando?
NOVIO: Tipa, súbete al carro...
YO: Ah, ya entendí...
Y entonces la tipa súper obediente se sube al carro, y claro, desde ese momento me di cuenta que yo era la otra y que ella era la verdadera novia. ¿Por qué chingados me pide ser su novia entonces? Es el gancho, cuando una es joven e inocente, no quieres andar tirándote a tipos, tienes la esperanza de que el amor verdadero existe, quieres tener un romance, no quieres un one-night-stand, quieres una relación (al menos así era en mi época, ahora quien sabe, las nuevas generaciones están muy adelantaditas). Así que se aprovechó de mi credulidad ante el romance y se burló de mí, y ¿Sabes como me sentí? Absolutamente MIERDA. Y un sentimiento en mi interior quería empezar a destruir cada minúscula parte de todas las cosas que veía.
NOVIO: Kam, escúchame... Es mi prima, no tenemos nada que ver.
Osea, el muy imbécil creía que le iba a creer, el muy hijo de puta en verdad me creía pendeja, eso me dio más coraje del regular. Así que me di la vuelta y me dirigí hacia la dirección de mi amigo, claro que quería gritar, y golpearlo y estrellarlo contra la banqueta o lo que cayera una caja fuerte del cielo... Entré a la casa de mi amigo (yo siempre estaba ahí, así que era confianza...), entre a su cuarto, agarré un bat y salí, ¿En qué chingados estaba pensando? Seriously, no tengo idea... Él ya estaba en el carro y se veía como que estaba discutiendo con la tipa, así que me le paro enfrente con un bat en la mano, jamás voy a olvidar su cara... Se baja del carro.
NOVIO: ¿Qué estás haciendo?
YO: Yo nada...
NOVIO: Voy a ir a dejar a mi prima a su casa amor, ahorita regreso...
YO: Yo creo que más bien te vamos a llevar a ti al hospital después de que te rompa las costillas.
Así que agarro el bat, y con todas las fuerzas de adentro de mi alma le doy un batazo cañón y el bato se tira en el suelo sin aire... Jajajajaja! No lo hice, pero ahora que lo pienso hubiera estado genial, jajajaja.
NOVIO: ¿Me dejas llevar a mi prima a su casa?
Y entonces pues obvio la tipa se emputa, no? Y pues se baja del carro.
TIPA: ¿Ya estuvo no? ¿Quién eres tú?
YO: Su novia, soon to be ex-novia...
TIPA: ¿Qué? Amor, ya vámonos...
YO: Bueno bueno, unos regalitos...
Así que no le pegué a él, pero empecé a quebrar los focos del carro, claro que después del primero el tipo súper emputado me trata de detener mientras yo no me dejo y mi amigo está cagado de risa viendo...
TIPA: ¿Qué te pasa loca?
YO: ¡Eso, estoy loca!
Así que el bato corría detrás de mí, y yo lo amenazaba con pegarle, claro que eso de hacerle daño físicamente a la gente nunca se me ha dado mucho la verdad, osea eso lo hacía en la primaria y nada más, así que corría al rededor del carro y le pegaba a las luces, la cuestión es que en esos entonces no estaba tan tan dañada, porque ahorita probablemente en esa situación, me hubiera acabo el carro entero, pero no, estaba siendo bastante amable así que le reventé los focos, y dos ventanas, y créeme que me sentí mucho mejor después de eso... El bato por supuesto que jamás me volvió a hablar, y apuesto que pensó dos veces antes de volver a agarrarse a una niñita... No logré nada, osea, yo me di cuenta que yo no era la novia al que él amaba, yo sabía que con esa tipa probablemente llevaba una relación enfermiza, esas donde se ponen el cuerno mutuamente pero se aman con tanta locura que siempre vuelven a terminar juntos, ellos iban a estar juntos, yo no era nadie para interponerme entre ellos, la buena historia es que no llegué a mi casa a llorar, ya bastante me había desahogado rompiendo luces y cristales con toda mi ira, ese día simplemente tuve una lección más de vida, algo más que aprender...
Paul Mauriat

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