16 febrero 2010

Requiem of the Gods


Mi alrededor se tornó sexual muy pronto y de repente...
Yo crecí en un vecindario en donde realmente había mucha gente. Después de mis peores años, esto quiere decir: después de que dejé de ser una cerda, y de que la gente tuviera dificultades encontrándome el cuello (inexistente) y sumado a esto mi cara tapizada de granos; salí a tirar la basura, y de regreso mi paso fue interrumpido por Mi Primer Amor, uno de los vecinos (5 ó 6 años mayor que yo), tuve un poco de pena, yo no estaba acostumbrada a que me hablaran hombres (pero hey, recordé que la peor temporada ya había pasado y que finalmente había obtenido figura de mujer), así que me tranquilicé y traté de actuar súper cool. Me preguntó que si ya me metería, le respondí que no si el no quería, y así empezó nuestra plática... Yo continuaba todos los días saliendo por la cuadra esperando encontrarlo, y él me seguía el juego, pronto y con la ayuda extra de mi mejor amiga de la cuadra (quien era 3 años mayor que yo), me empecé a juntar con "los grandes" (por el momento no quiero enfatizar mucho en lo que pasó por esas temporadas, y más bien quiero aterrizar sobre como fue la primera vez que decidí masturbarme).
Y así fue, yo fingía quedarme a dormir en casa de Mi Ex-Vecinita, y ella, siendo mayor que yo, le era posible salir hasta altas horas de la noche. Empecé a salir, a tomar y a entender muchas cosas de hombres y de relaciones afectivas, que afortunadamente logré entenderlas en esa temporada y no en otras más avanzadas de mi vida.
Mi Primer Amor y yo comenzamos un romance, nada del otro mundo, además él siempre me vio como una niña pendeja, digamos que fue la primera persona por la que yo sentí que caí en serio, no solamente fue mi primer beso de verdad, sino que fue la primera persona con la que me fajé, el primero que me tocó, quien me enseñó a fumar, el primer pito que tuve en mis manos, mi primera peda... (further information en otra entrada).
Un día yo estaba en la casa de Mi Primer Amor, no estaba su mamá ni su hermanito, así que teníamos su casa para nosotros solos. Como siempre, él solía tener el control y yo me dejaba llevar, así fue como llegué hasta su cama, acostados los dos, besándonos, tocándonos, y si me pongo a recordarlo, realmente creo que me sentía bien a su lado. Empezó a meter su mano dentro de mi pantalón, lo desabrochó, e iba tocándome, bajando su mano, entonces llegó justo a la zona, recuerdo como abría los labios con dos dedos, para jugar con un tercero en el clítoris... ¿Cómo te gusta? -me preguntó- Así -le respondí, mientras él tomaba mi mano y la ponía junto con la de él- Dime! Guíame! -Me decía. Nuestra actividad fue interrumpida por el pequeño hermanito que tocaba la puerta. Yo decidí irme, por hoy había sido suficiente!
De noche y ya en mi casa, no sé porque motivo decidí retomar la actividad... Varias cosas pasaban por mi cabeza, entre ellas, el hecho de que me dejó pensando su pregunta, osea ¿Cómo me gusta?. Y bueno, no sabía como comenzar, pero me relajé y traté de ser alerta con mis sentidos. Esperé a que todas las personas en mi casa estuvieran dormidas, no fuera a ser que alguien entrara de casualidad en mi cuarto y me sorprendiera en tan peculiar escena. Luego comencé metiendo la mano dentro de mis calzones, estaba fría y esperé a que se regulara la temperatura, comencé como lo recordaba que lo había hecho él, fui abriendo mis labios con dos dedos a la vez que intentaba juguetear con un tercero, no ocupé recordar que seguía, mi mano lo hacía intuitivamente todo, así que al no poder abrirme un poco más porque el pantalón de la pijama estorbaba, decidí que era mejor quitármelo, zaz! calzón y pantalón de fuera, tenía completa comodidad para poder acomodar y abrir las piernas a mi antojo, invité a participar a mi otra mano, mientras que la derecha sostenía los labios bien abiertos la izquierda se encargaba del clítoris, me sentía más húmeda a cada momento y mi mano decidió explorar un poco más abajo, lo encontré! de ahí se escapaba el fluido, mismo que utilicé para bañar el clítoris y wow! vaya que la intuición funciona, sin duda somos seres sexuados... La escena no termina, la sensación de cosquilleo y placer partía del clítoris pero recorría mi espalda baja, el vientre, mis senos, los muslos, y como si quisiera extenderse todavía más, Aaaaaahhhhhhh! No sé como sabes que ahí termina, sólo lo sabes, sientes cada extremidad entumecida y un cosquilleo placentero. Mejor no haberlo intentado, la sensación (osea el orgasmo), se convirtió en adicción, todas las noches acostada en mi cama, comenzaba con la placentera actividad, fui variando las formas, el ritmo, en fin... se convirtió en hobbie, cada vez más y más, y como la práctica hace al maestro, entonces cada vez más, significaba cada vez mejor, más y mejor a cada momento. Alimentaba mis ganas, y entre más las alimentaba más seguían habiendo... Así continué por algún rato, llegué a la cúspide, I was a fucking master! Conforme fueron llegando amores y novios, fui dejando de hacerlo poco a poco.
Fue una buena experiencia aprenderlo, ahora, cada vez que llego de una cita cero productiva, cada vez que estoy caliente, cada vez que tengo la puta necesidad, puedo hacerlo como nadie sabe hacerlo...
Apocalyptica

3 comentarios:

Un tipo dijo...

Genial.
Haha. Su blog ya es uno de mis favoritos XD
Qué chida forma tiene de relatarlo, y qué historia :P! Reveladora. Yo desearía leer textos así (:


Saludos !

Anónimo dijo...

to kappie: lo leiste imbesil!

raoul duke

Anónimo dijo...

tu si eres otro pedo mujer. lo afirmo y reafirmo tiene ese no se que que me excita. mujer sin pelos en la lengua dame una cita.

at. miguel pr