28 febrero 2010

Natural Mystic


Hace ya un rato que he tenido mi cuarto en condiciones deplorables e inhabitables, en verdad he querido acomodarlo, pintarlo y arreglarlo pero pues con todas las tareas, exámenes, compromisos, fiestas y responsabilidades de las que tengo que hacerme cargo, simplemente he postergado la fecha... Estaba acostada en mi cama, observando la montaña de cosas, objetos y ropa que se encuentran en el suelo, y fue cuando empecé a acordarme de un chavo con el que salía hace mucho tiempo. Jamás conocí a hombre tan ordenado, limpio y organizado que él, a tal extremo, que incluso me dio miedo.
Las cosas estaban bien, ya habíamos empezado a salir (como empezó, es lo de menos). Teníamos alrededor de 2 semanas saliendo y se le ocurrió invitarme a su casa. Llegamos, vivía solo...
Primera sensación: No se respira ni un solo ácaro por aquí...
Primera acción: Explorar el ecosistema.
Primera observación: Todo estaba perfectamente ordenado e impecable.
Primer pensamiento: Se lució limpiando!
Segunda sensación: Uy, fragancia de frutas...
Segunda acción: Llegar hasta la cocina y abrir el refrigerador.
Segunda observación: Todos los alimentos se encontraban en topper wears, bolsas de plástico con cierre hermético o frascos, cada contenedor se encontraba marcado con su contenido y con letra absolutamente legible: LECHE, QUESO, PAN, HUEVOS, etc.
Segundo pensamiento: What a cute mom!
Tercera sensación: Ambiente familiar...
Tercera acción: Comenzar a prepararme un sándwich.
Tercera observación: La despensa estaba acomodada según tamaño y forma geométrica de cada producto.
Tercer pensamiento: What a super cute mom!
Cuarta sensación: Pena...
Cuarta acción: Buscar el control para prender la televisión.
Cuarta observación: Un estante con controles dispuestos en ángulos perfectamente rectos, que además contaban con una etiqueta por el lado de atrás y con la misma letra familiar del queso y el pan: TV, DVD, SKYY, DISH, VHS, STEREO, y no recuerdo si había más...
Cuarto pensamiento: What a freak mom!
Quinta sensación: Presión...
Quinta acción: Llegar a su cuarto.
Quinta observación: Sólo muebles, ni un objeto fuera de lugar, todo guardado en el clóset, supuse. Un estante para zapatos ordenados por color, una cama impecable y de hecho bien tendida, un escritorio, una silla y un sofá.
Quinto pensamiento: OMFG!
Sexta sensación: Más presión...
Sexta acción: Entrar al baño.
Sexta observación: Tenía más productos de belleza que yo: Todo el kit de asepxia y de bioré, jabón para piel sensible, parches para quitar los puntos negros, hilo dental (ok! eso me pareció cool), astringentes, crema especial para la cara, tratamiento anti-acné, etc. Tuve un ataque de curiosidad por seguir explorando: Shampoo, acondicionador, mascarilla para el cabello, 2 esponjas para baño, jabón líquido St. Ives y la gama de productos de Paul Mitchell.
Sexto pensamiento: Am I dating a gay-guy?
Yo también tengo que admitir que son lindos/guapos/limpios los metrosexuales y que es perfecto que los hombres cuiden su persona y su higiene, nadie está en contra de eso. El problema fue que seguimos saliendo y el cotorreo se transformó de metrosexual a insano, NOT COOL! He was a fucking FREAK!
Y bueno, creo que lo que terminó por acabar la relación fue cuando descubrí que el wey era fiel consumidor y lector de Cosmopolitan, todo tiene un límite, ok??? ¿Qué iba a hacer después? ¿Ponerse mi ropa?
Bob Marley

1 comentario:

Anónimo dijo...

yo anduvee con un gay y aun no lo supero sigo enamorada de el y se que eso es enfermo.
pero lo amo lo amo lo amo.